Mientras la violencia letal se ubica en los niveles más bajos de la serie estadística, los delitos contra la propiedad recorrieron la última década en sentido contrario: robos y hurtos crecieron entre 2017 y 2024 hasta acercarse a los máximos de la serie, y recién en 2025 registraron una caída abrupta y simultánea en las veinticuatro jurisdicciones. Este tercer artículo de la serie examina esa trayectoria con los datos del SNIC 2000-2025, revisa qué muestra el nivel provincial y departamental, y explica por qué estas cifras exigen una lectura distinta de la que admiten los homicidios.

Los dos artículos anteriores de esta serie describieron el descenso de los homicidios dolosos en Argentina, primero a escala nacional y regional y luego en su geografía provincial y departamental. Ambos cerraron con la misma advertencia: la baja de la violencia letal convive con indicadores que no acompañan, como las lesiones dolosas y las amenazas, y con un panorama del delito contra la propiedad que durante casi toda la década fue desfavorable. Este artículo se ocupa de ese panorama.

La fuente es la misma: las bases abiertas del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) para el período 2000-2025, complementadas con el Informe SNIC 2025 publicado por el Ministerio de Seguridad Nacional. Pero el objeto es distinto, y esa diferencia condiciona todo lo que sigue. Los homicidios dolosos son un delito de registro casi completo: prácticamente todos llegan al conocimiento del Estado y su conteo es comparable entre jurisdicciones y a lo largo del tiempo. Los robos y hurtos no. Lo que el SNIC contabiliza son hechos denunciados o registrados de oficio por las fuerzas de seguridad, y la distancia entre lo que ocurre y lo que se registra depende de la propensión de las víctimas a denunciar, de la accesibilidad de las comisarías, de los sistemas informáticos de cada provincia y de las decisiones de carga y clasificación de cada fuerza. Las series que se presentan a continuación describen con precisión la evolución del delito registrado; su relación con el delito efectivamente cometido es más incierta, y a lo largo del texto se señalan los puntos donde esa incertidumbre pesa más.

Un cuarto de siglo de robos y hurtos

En 2025 el SNIC registró 360.946 robos y 308.523 hurtos en todo el país. Medidos por cada 100.000 habitantes, la tasa de robos fue de 778 y la de hurtos de 665. Son cifras altas en términos absolutos y, al mismo tiempo, las más bajas de la serie para los robos si se excluye el año 2020, cuando las restricciones a la circulación por la pandemia hundieron todos los indicadores de delito callejero.

Evolución de la tasa de robos y hurtos cada 100.000 habitantes en Argentina, 2000-2025

La serie de veintiséis años tiene una forma reconocible. Los robos parten de 873 en 2000, alcanzan su máximo histórico en 2002 (1.128, en el punto más agudo de la crisis económica) y descienden hasta 2006. Desde entonces suben de manera sostenida hasta un segundo pico en 2014 (1.051) y oscilan alrededor de 900-1.000 hasta 2019, cuando tocan 1.052. La pandemia produce el desplome de 2020 (741), seguido de una recuperación que llega a 985 en 2023 y 1.003 en 2024, es decir, un nivel equivalente al de los máximos de 2014 y 2019. La caída de 2025 lleva la tasa a 778, un 22% por debajo del año anterior.

Los hurtos siguen un recorrido parecido en la primera mitad de la serie (801 en 2000, 993 en 2002, descenso hasta 683 en 2008), pero luego se separan: mientras los robos se recuperan, los hurtos se mantienen entre 570 y 680 durante toda la década de 2010 y tocan su mínimo en 2017 (574). A partir de ahí crecen con más intensidad que los robos: 743 en 2019, 793 en 2023 y 805 en 2024, el valor más alto desde 2002. En 2025 bajan a 665, un 17% menos que en 2024.

Vale detenerse en la década 2015-2024, porque es la que define el contraste con la violencia letal. Entre 2017 y 2024, mientras la tasa de homicidios pasaba de 5,3 a 3,8 víctimas cada 100.000 habitantes, la tasa de robos subió 12% y la de hurtos 40%. Si se compara el promedio anual del período 2021-2024 con el de 2015-2018, los robos quedan levemente por debajo (914 contra 941) y los hurtos claramente por encima (718 contra 602). El crecimiento del hurto en la última década es uno de los rasgos menos comentados de la serie: la relación entre hurtos y robos, que era de 0,62 en 2014, llegó a 0,85 en 2025.

La caída de 2025

La baja de 2025 es la más pronunciada de la serie fuera del año de la pandemia. En hechos, robos y hurtos sumados pasaron de 837.158 a 669.469, unos 168.000 registros menos en un año. Tres características la distinguen de otras bajas anteriores.

La primera es su generalidad. Las veinticuatro jurisdicciones registran caídas en robos y las veinticuatro registran caídas en hurtos. En robos, el rango va de −2% en Tierra del Fuego a −40% en Catamarca, con dieciocho jurisdicciones entre −14% y −32%. La provincia de Buenos Aires, que concentra el 29% de los robos del país, cae 17%, menos que el promedio nacional; la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe caen entre 27% y 29%. Esta distribución tiene una consecuencia metodológica relevante, que se retoma en la ficha técnica: la caída no está fabricada por los cambios de registro que el informe oficial señala para la provincia de Buenos Aires. Si se excluye a esa provincia del total, la tasa de robos del resto del país pasa de 1.177 en 2024 a 890 en 2025, una baja de 24%, superior a la del agregado nacional.

La segunda es que la caída no ocurre solo en las grandes ciudades. De los 549 departamentos y comunas con datos, 460 registran menos robos que en 2024 y solo 89 registran más. Los tres departamentos con mayor volumen (Córdoba Capital, La Matanza y Rosario) explican en conjunto el 25% de la reducción nacional en hechos, y los veinte de mayor caída absoluta explican el 53%; el resto se reparte entre cientos de unidades territoriales pequeñas. Solo el 18% de la varianza del cambio 2024-2025 entre departamentos corresponde a diferencias entre provincias: el fenómeno tiene una granularidad local que no se explica bien por gestiones o registros provinciales.

La tercera es que se trata de una caída dentro de una serie que venía en alza. A diferencia del descenso de los homicidios, que acumula casi una década de tendencia sostenida, la baja de robos y hurtos de 2025 corta una recuperación de cuatro años posterior a la pandemia y deja los indicadores en un nivel que sigue siendo alto en perspectiva histórica: la tasa de robos de 2025 (778) es un 11% inferior a la de 2000 y la de hurtos (665) apenas un 2% superior a la de 2014. Un solo año de baja, por intenso que sea, no alcanza para hablar de un cambio de tendencia. El informe oficial, además, señala que el dato 2025 permanece en proceso de consolidación.

El total nacional y el total sin la provincia de Buenos Aires

Año Robos, total país Robos, sin PBA Hurtos, total país Hurtos, sin PBA
2017 893 1.156 574 741
2019 1.052 1.193 743 853
2020 741 826 509 587
2022 860 1.048 680 832
2023 985 1.207 793 969
2024 1.003 1.177 805 987
2025 778 890 665 805
Variación 2025/2024 −22% −24% −17% −18%

Hechos cada 100.000 habitantes. Robos excluye agravados por lesiones o muerte; ambos excluyen tentativas. La columna "sin PBA" recalcula la tasa del conjunto de las otras 23 jurisdicciones. Fuente: elaboración propia sobre SNIC e INDEC.

El cuadro también permite ver algo que el total nacional disimula: la provincia de Buenos Aires registra sistemáticamente menos robos por habitante que el resto del país (593 contra 890 en 2025), y su peso en el total creció de 20% en 2017 a 30% en 2019 por un salto de registro que se describe en la ficha técnica. Ese salto explica una parte del pico nacional de 2019: fuera de la provincia, la tasa de robos de 2019 (1.193) es apenas superior a la de 2017 (1.156) y a la de 2023 (1.207). Vista sin Buenos Aires, la última década es una meseta alta con el hueco de la pandemia en el medio, más que una sucesión de picos y valles.

Qué pasó en cada provincia

La comparación entre jurisdicciones es el terreno donde más pesa la advertencia inicial. Las diferencias de nivel entre provincias son enormes: en 2025 la tasa de robos de la Ciudad de Buenos Aires (1.616) es 7,3 veces la de La Pampa (221), y esa distancia se mantiene con pocas variaciones a lo largo de toda la serie. Una parte de esa brecha refleja diferencias reales en la frecuencia del delito, que en todas partes es más alta en las grandes ciudades. Otra parte, imposible de medir con estos datos, refleja diferencias en la disposición a denunciar y en la capacidad de registro. El mapa de 2025 debe leerse con esa doble naturaleza en mente.

Mapa de la tasa de robos por jurisdicción en Argentina en 2025, con cantidad de hechos

El mapa distingue tres grupos. Por encima de 1.000 robos cada 100.000 habitantes están la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, San Juan y Salta, con Neuquén apenas debajo. En un rango intermedio, entre 500 y 900, aparecen Santiago del Estero, Santa Fe, Río Negro, Tucumán, Santa Cruz, la provincia de Buenos Aires, Formosa, Jujuy y San Luis. Y por debajo de 500 se ubican Catamarca, Chubut, Entre Ríos, La Rioja, Misiones, Corrientes, Chaco, Tierra del Fuego y La Pampa. Es un mapa parecido al de años anteriores; lo que cambió en 2025 es el nivel general, no el ordenamiento.

Trayectorias de la tasa de robos en las 24 jurisdicciones argentinas, 2000-2025, comparadas con el total nacional

Las trayectorias de veintiséis años, ordenadas por el nivel de 2025 y comparadas con la línea nacional, muestran que las provincias no recorrieron el mismo camino. Un primer grupo tuvo su máximo en el pico de la crisis de 2002-2003 y desde entonces desciende con altibajos: es el caso de la provincia de Buenos Aires, Santa Cruz, Chubut, Corrientes, Chaco, Misiones y La Pampa, y en todas ellas la tasa de 2025 está entre 40% y 75% por debajo de aquel máximo. Un segundo grupo, más numeroso, alcanzó su máximo entre 2012 y 2014 y se mantuvo alto durante toda la década siguiente: Mendoza, Córdoba, Salta, Neuquén, Río Negro, Santa Fe, Jujuy, San Luis y Catamarca. La Ciudad de Buenos Aires tuvo su máximo antes, en 2008, con una tasa de 2.885 que ninguna otra jurisdicción alcanzó nunca. Y un tercer grupo llegó a su máximo en el bienio 2022-2024, es decir, inmediatamente antes de la caída: San Juan, Santiago del Estero, Tucumán y Formosa. En 2025 cinco jurisdicciones (Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes y Neuquén) registran la tasa de robos más baja de toda su serie.

La caída de 2025 se superpone a esas historias distintas sin alterarlas. Como el descenso fue proporcionalmente parecido en casi todas las jurisdicciones, la dispersión entre provincias apenas se modificó: el coeficiente de variación de las tasas provinciales, que en los homicidios cayó de manera pronunciada en la última década, en robos permanece en torno a 0,52-0,54 desde 2019.

Robos y hurtos por jurisdicción, 2025

Jurisdicción Robos (hechos) Tasa robos Var. 2025/24 Hurtos (hechos) Tasa hurtos Var. 2025/24
Ciudad de Buenos Aires 49.771 1.616 −27,1% 50.191 1.630 −20,3%
Mendoza 26.973 1.318 −13,9% 18.633 910 −11,2%
Córdoba 49.979 1.263 −26,8% 36.327 918 −25,1%
San Juan 9.455 1.114 −22,3% 7.340 864 −24,6%
Salta 15.757 1.060 −18,0% 17.950 1.208 −15,9%
Neuquén 6.683 951 −29,5% 4.026 573 −21,1%
Santiago del Estero 9.448 894 −22,7% 10.704 1.013 −3,7%
Santa Fe 29.922 812 −28,6% 16.958 460 −10,6%
Río Negro 5.679 720 −21,5% 5.082 644 −22,6%
Tucumán 12.772 720 −25,3% 9.441 532 −7,2%
Santa Cruz 2.157 644 −16,9% 2.103 628 −28,2%
Buenos Aires 103.414 593 −17,0% 75.431 432 −14,2%
Formosa 3.191 509 −21,7% 5.385 859 −11,4%
Jujuy 4.053 506 −17,3% 6.426 803 −23,1%
San Luis 2.684 501 −18,3% 2.490 464 −23,4%
Catamarca 2.176 496 −40,5% 3.728 849 −25,7%
Chubut 2.949 490 −28,6% 3.659 607 −23,6%
Entre Ríos 6.966 477 −28,0% 8.957 614 −23,1%
La Rioja 1.694 420 −10,6% 2.539 629 −8,4%
Misiones 5.541 412 −11,1% 8.239 613 −9,4%
Corrientes 4.712 391 −20,5% 3.515 292 −7,1%
Chaco 3.630 301 −32,1% 5.957 493 −27,2%
Tierra del Fuego 506 278 −2,1% 1.021 561 −16,0%
La Pampa 834 221 −21,1% 2.421 643 −18,2%
Total país 360.946 778 −22,4% 308.523 665 −17,4%

Ordenado por tasa de robos 2025. Tasas cada 100.000 habitantes; variación calculada sobre tasas. Robos excluye agravados y tentativas; hurtos excluye tentativas. Los niveles no son comparables entre jurisdicciones (ver ficha técnica). Fuente: elaboración propia sobre SNIC e INDEC.

El cuadro deja ver que robos y hurtos no se ordenan igual. Salta, Santiago del Estero, Formosa, Jujuy, Catamarca y La Pampa registran más hurtos que robos por habitante, en algunos casos con diferencias amplias; la Ciudad de Buenos Aires registra ambos en niveles casi idénticos; y en Santa Fe, Neuquén, Mendoza y la provincia de Buenos Aires los robos superan a los hurtos con claridad. La distinción legal entre ambos (el robo implica fuerza en las cosas o violencia en las personas; el hurto no) depende de la calificación que hace quien recibe la denuncia, y no hay razón para suponer que ese criterio se aplique del mismo modo en todas las fuerzas provinciales. Las diferencias en la relación hurtos/robos son, en parte, diferencias de práctica de registro.

Debajo del mapa provincial

La base departamental del SNIC permite bajar un escalón más. En 2025, 27 departamentos o comunas concentran la mitad de los robos registrados en el país y 97 concentran el 85%; en el otro extremo, 31 no registran ninguno y 102 registran menos de diez. Esa concentración es estable desde 2019, el primer año en que la desagregación es comparable en todo el país.

Los quince departamentos con más robos registrados, 2025

Departamento Provincia Hechos 2024 Hechos 2025 Variación Tasa 2025 % del país
Capital Córdoba 47.977 36.274 −24,4% 2.346 10,0%
La Matanza Buenos Aires 22.082 15.846 −28,2% 865 4,4%
Rosario Santa Fe 20.328 12.535 −38,3% 894 3,5%
Capital Salta 10.601 8.836 −16,6% 1.367 2,4%
Comuna 1 Ciudad de Buenos Aires 10.162 7.784 −23,4% 3.103 2,2%
Capital Tucumán 9.813 7.378 −24,8% 1.231 2,0%
La Capital Santa Fe 8.634 7.275 −15,7% 1.225 2,0%
General Pueyrredón Buenos Aires 5.926 6.847 +15,5% 1.034 1,9%
Confluencia Neuquén 7.964 5.701 −28,4% 1.230 1,6%
Quilmes Buenos Aires 5.861 5.310 −9,4% 843 1,5%
Comuna 4 Ciudad de Buenos Aires 7.311 5.072 −30,6% 2.110 1,4%
Lomas de Zamora Buenos Aires 4.956 4.741 −4,3% 690 1,3%
Comuna 7 Ciudad de Buenos Aires 6.330 4.600 −27,3% 1.864 1,3%
Guaymallén Mendoza 4.991 4.571 −8,4% 1.422 1,3%
Capital Santiago del Estero 6.079 4.481 −26,3% 1.361 1,2%

Robos, excluidos agravados y tentativas. Tasa cada 100.000 habitantes. Los quince departamentos suman el 38% de los robos registrados en el país. Fuente: elaboración propia sobre SNIC e INDEC.

Dos rasgos del cuadro conviene subrayar. El primero es el peso de la ciudad de Córdoba: con 36.274 hechos registra el 10% de los robos del país y el 73% de los de su provincia, con una tasa (2.346) que solo superan las comunas más céntricas de la Ciudad de Buenos Aires y la ciudad de Mendoza. En Salta y Tucumán la capital concentra también más de la mitad de los robos provinciales; en Santa Fe, Rosario concentra el 42%. La provincia de Buenos Aires es la excepción: su volumen está repartido entre decenas de partidos del conurbano y La Matanza, el mayor, representa el 15%.

El segundo es el caso de Rosario. La ciudad pasó de 20.328 robos registrados en 2024 a 12.535 en 2025, una baja de 38%, la mayor entre los grandes departamentos, y su tasa (894) es la más baja de toda su serie por un margen amplio: en 2014 había sido de 2.380 y en 2019 de 1.912. La caída de robos coincide en el tiempo con el derrumbe de los homicidios en la misma ciudad que se describió en el artículo anterior; que ambos fenómenos respondan a las mismas causas es una hipótesis razonable, pero no algo que estos datos permitan afirmar. En sentido contrario, General Pueyrredón (Mar del Plata) es el único de los quince departamentos con más volumen que registra un aumento en 2025 (+15,5%).

El nivel departamental es también donde con más claridad se ve el límite de estos datos como medida del delito real. Dentro del conurbano bonaerense, la tasa de robos de 2025 va de 257 en San Miguel, 326 en Tigre y 347 en Vicente López a 940 en General San Martín, 897 en Lanús y 1.046 en Morón. Diferencias de tres a cuatro veces entre partidos vecinos, en direcciones que no se corresponden con ninguna hipótesis plausible sobre la frecuencia de la victimización, indican que una parte sustancial de lo que se compara son prácticas de recepción y carga de denuncias. Lo mismo ocurre en Córdoba, donde la capital registra 2.346 y departamentos del sur agrícola como Marcos Juárez registran 140. La conclusión no es que los datos sean inútiles, sino que sirven para lo que sirven: describir tendencias dentro de una misma jurisdicción, con la misma fuerza y el mismo sistema, es más seguro que comparar niveles entre jurisdicciones distintas.

Lecturas y preguntas abiertas

La primera lectura es la del contraste con la violencia letal. Argentina llega a 2025 con la tasa de homicidios más baja de su serie y con robos y hurtos que, aun después de la caída de ese año, se ubican en niveles comparables a los de hace veinticinco años. La década 2015-2024 mejoró en lo que respecta a matar y no mejoró en lo que respecta a robar. Esa disociación, que también se observa en las lesiones dolosas y las amenazas, sugiere que los factores que explican el descenso de la violencia letal no operan del mismo modo sobre el delito predatorio, y que las políticas eficaces frente a uno no lo son necesariamente frente al otro.

La segunda es la del año 2025. La caída es real en el sentido de que aparece en las veinticuatro jurisdicciones, en la gran mayoría de los departamentos y con independencia de los cambios de registro de la provincia de Buenos Aires. Es también un fenómeno regional: Uruguay, Chile y Brasil registraron caídas de sus indicadores de delito predatorio en 2024 y 2025, con secuencias temporales algo distintas, lo que sugiere un componente común que ninguna explicación exclusivamente doméstica puede absorber. Sobre las causas de la caída argentina circulan varias hipótesis (la mejora de los ingresos de los sectores más pobres respecto del piso de fines de 2023, cambios normativos y de política criminal, la evolución de los mercados de reventa de bienes robados, cambios en la circulación urbana), ninguna de las cuales puede evaluarse seriamente con las bases anuales del SNIC. Lo que sí puede decirse es que la caída no siguió el patrón de "más baja donde había más": entre los departamentos de más de 50.000 habitantes, los del tercio superior de tasa en 2024 cayeron algo más (24%) que los demás (18%), una diferencia modesta y no distinta de la que se observa en años sin caída general.

La tercera es la del registro. Todo lo anterior descansa sobre denuncias, y la proporción de robos y hurtos que se denuncian es baja y variable. La última encuesta nacional de victimización con cobertura federal (INDEC y Ministerio de Seguridad, 2017) mostró que la mayoría de los delitos contra la propiedad no llegan a las autoridades, y los relevamientos periódicos de universidades y consultoras sugieren que esa proporción cambia con la confianza en la policía, la existencia de seguros y la gravedad del hecho. Argentina no ha repetido esa encuesta desde entonces. Sin una medición periódica de la victimización que permita contrastar el registro administrativo, cada movimiento de la serie de robos y hurtos admite dos lecturas (cambió el delito o cambió la denuncia) que los datos disponibles no permiten separar. Es probablemente la carencia más seria del sistema estadístico criminal argentino, y una de las que más condiciona cualquier evaluación de política.

El próximo artículo de esta serie se ocupará de esa carencia: qué se sabe sobre la cifra negra del delito en Argentina, qué mediciones existen y qué se pierde por no contar con ellas.

Fuentes

Ministerio de Seguridad Nacional, Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC): bases abiertas de estadísticas criminales por país, provincia y departamento, 2000-2025 (datos.gob.ar); Informe SNIC. Estadísticas criminales en la República Argentina. Año 2025. INDEC: proyecciones de población por provincia y departamento, Censos 2010 y 2022. INDEC y Ministerio de Seguridad, Encuesta Nacional de Victimización 2017. Ministerio del Interior de Uruguay; Centro de Estudio y Análisis del Delito (CEAD), Ministerio de Seguridad Pública de Chile; Fórum Brasileiro de Segurança Pública, para las referencias regionales.

Ficha técnica

Datos. Se utilizaron las bases abiertas del SNIC a nivel país, provincia y departamento para 2000-2025, publicadas en datos.gob.ar. Los códigos empleados son el 15 (robos, excluidos los agravados por el resultado de lesiones o muerte) y el 19 (hurtos); en ambos casos se trabajó con la cantidad de hechos, no de víctimas, y con la tasa por cada 100.000 habitantes. Salvo indicación en contrario, las cifras excluyen las tentativas (códigos 16 y 20). El Informe SNIC 2025 presenta "robos totales" y "hurtos totales" que sí incluyen tentativas y, en el caso de robos, los agravados; por eso sus tasas (861,6 y 703,4 en 2025) son superiores a las que se usan aquí. La base departamental cierra al 100% con la provincial en todos los años. La desagregación departamental de la Ciudad de Buenos Aires por comunas comienza en 2017; hasta 2016 sus hechos figuran como "departamento sin determinar", por lo que las comparaciones departamentales de largo plazo se restringen a 2019-2025.

Base poblacional. Las tasas de 2022 a 2025 se calculan sobre las proyecciones del Censo 2022 y las de 2010 a 2021 sobre las del Censo 2010, tal como las publica el SNIC. Las tasas del conjunto de las 23 jurisdicciones sin la provincia de Buenos Aires se recalcularon a partir de los hechos y las poblaciones implícitas en las tasas provinciales.

Ruptura de serie en la provincia de Buenos Aires. El Informe SNIC 2025 señala que la provincia de Buenos Aires implementó mejoras en sus sistemas de carga y en el intercambio de información con la Procuración General provincial y otros organismos, que elevaron la cobertura, la completitud y la calidad de la clasificación de varias categorías; indica que las modificaciones impactan "especialmente" en delitos contra las personas, contra la integridad sexual y la libertad, contra la propiedad, contra la administración pública y contra la fe pública; y advierte que, por configurar una ruptura de la serie estadística, no recomienda comparaciones interanuales ni históricas para las categorías afectadas. El informe no enumera los códigos ni cuantifica el impacto. Este artículo adopta tres resguardos: presenta las series nacionales junto con las series sin la provincia de Buenos Aires; verifica que la dirección y la magnitud de la caída de 2025 no dependen de esa jurisdicción; y no analiza los robos agravados por lesiones o muerte (código 17), donde el impacto es evidente. En esa categoría el informe registra un aumento nacional de 45% en 2025 concentrado en Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, que atribuye en parte a cambios metodológicos; los datos muestran que la provincia de Buenos Aires pasó de representar el 10% de esos hechos en 2017 al 78% en 2025, mientras que en el resto del país la tasa se mantuvo estable en torno a 5-6 cada 100.000 habitantes entre 2023 y 2025. La serie de esa categoría no permite, hoy, ninguna lectura sustantiva.

El salto de 2019. La provincia de Buenos Aires pasó de 81.094 robos registrados en 2017 a 143.840 en 2019, y su participación en el total nacional de 20% a 30%. A nivel departamental, La Matanza pasó de 11.673 hechos en 2018 a 22.881 en 2019. Ese salto, que el SNIC no documenta como cambio metodológico, explica una parte relevante del pico nacional de 2019 y debe tenerse en cuenta al comparar ese año con los anteriores. Buenos Aires también rectificó sus cifras de robos de 2024 en la edición 2025 del informe, junto con las fuerzas federales.

Comparabilidad entre jurisdicciones. A diferencia de lo que ocurre con los homicidios, el propio Informe SNIC advierte que las cifras de delitos contra la propiedad no son estrictamente comparables entre jurisdicciones por diferencias en los sistemas de registro y en la propensión a denunciar. Este artículo asume plenamente esa advertencia. Las comparaciones de nivel entre provincias y departamentos se presentan como descripción del delito registrado y no como ordenamiento de la frecuencia real del delito.

Dato 2025. Según el informe, las cifras de 2025 se encuentran en proceso de consolidación y pueden ser rectificadas en publicaciones posteriores, como ocurrió con las de 2024.

Descomposición territorial de la caída 2024-2025. La participación de cada departamento en la reducción nacional se calculó sobre la diferencia de hechos entre ambos años. La proporción de la varianza del cambio porcentual entre departamentos que corresponde a diferencias entre provincias se estimó como el cociente entre la suma de cuadrados entre provincias y la total, sobre los 195 departamentos con más de 50.000 habitantes y tasas positivas en ambos años. La comparación por terciles de nivel inicial se realizó sobre el mismo conjunto, y se contrastó con ventanas de control (2018-2019, 2022-2023, 2023-2024) en las que la relación entre nivel inicial y variación resultó igual o más fuerte, lo que es esperable por regresión a la media y no permite hablar de una convergencia específica de 2025.